Descenso a la vida
Estás más allá de las esquinas de las sombras.Mi calle atraviesas entre nieblas
¡Que pronto pasa el tiempo y que largo es el dolor por la pérdida!
Subo a tu lado diciendo tu nombre ¡mamá!
Me envuelve la angustia cuando vuelvo a tus ojos
Estas en todas mis cosas.
Oscuros recuerdos que no terminan nunca
Memoria sin horas…
Atrás quedan sensaciones irrecuperables,
atrás quedamos tú y yo.
Por encima del tiempo vivirás en tus lienzos,
en tu valle frondoso, en los verdes y ocres de tu tierra gallega
Queda tu paleta con formas de colores ya secos.
El sabor en la mesa a mermelada de mora, higos y membrillo
Pero faltan tus besos… el calor de tus manos temblorosas…
Tus cantos, tu mirada acariciadora…
Se fue el calor de mi casa, ya no hay más que sombras…
lágrimas a deshoras…
Se apagó la lámpara que iluminaba la familia,
me quedé sin guía
El tiempo, los días, los meses no curan, sólo reviven
el dolor de tu partida.
Hoy fue otro día duro, quise tenerte, necesite hablarte, pedirte un consejo,
y descubrí que no estabas, que era imposible…
Entre el jolgorio de la calle vestida de fiesta, me abracé a tu recuerdo
cambiando mis pasos de tu casa a la mía;
camine de regreso con la certeza de que ya no tengo,
caminé a mi mesa vacía.
Fue un descenso a la vida.
Sólo son cosas mías…









